domingo, 4 de julio de 2010

Se vende humo

Ya hace 15 días que se confirmó que el Real Betis Balompié seguiría al menos una temporada más en Segunda División, y a día de hoy, todo sigue igual. Nada más terminar el último partido de Liga, el portavoz del club, José María Blanco, se apresuraba a ofrecer un comunicado oficial en el que prometía decisiones y cambios drásticos en los próximos días. Pues bien, señor Blanco, ya son 15 días, y aquí cambios ninguno.

Bueno sí, hay un cambio, y sin tres fichajes que se han hecho, aparentemente buenos, y con tiempo, cosa que no se hacía en este club desde tiempos inmemoriales, pero los béticos no nos chupamos el dedo, y todos sabemos de qué va esto. Son tres fichajes buscados por Momparlet, y con la aprobación de don Manuel Ruiz de Lopera, precisamente los dos más votados por la afición para que abandonen el barco. Esto es otra estrategia de despiste más, vender humo para ilusionar a la afición y que nos olvidemos de que nos vamos a quedar otro año en Segunda gracias a una pésima gestión de un club que lleva a la deriva varios años.

Maniobra de despiste al igual que la supuesta venta por parte de Lopera del paquete accionarial mayoritario a Luis Oliver, quien recordemos que llevó a la quiebra absoluta a Xerez C.D. y F.C. Cartagena, entre otros, y que tuvo que salir literalmente corriendo de una junta de accionistas porque los socios lo iban a matar. Que levante la mano el bético que no piense que esto es una demostración de DonManué de que puede haber alguien peor que él, para que no queramos que se vaya.

Qué se puede esperar de una persona que a través de sus decisiones ha conseguido llevar al equipo a la situación que se encuentra actualmente, que pide a los béticos que llenen el campo y renueven los abonos, cuando él hace ya años que no pisa el palco. Qué se puede esperar de un máximo accionista que, mientras su equipo se juega la vida en la última jornada de Liga, él se encuentra en su chalet de Marbella aislado para que no vayan a su casa a recriminarle la realidad.

Esto es lo que nos queda Betis, que actúe la jueza o la naturaleza.

jueves, 1 de julio de 2010

"Magic" Orozco

Son las 2:30 AM, tengo sueño, y mañana tengo que trabajar, pero no me podía ir a dormir sin antes escribir esta crónica. Como ya anuncié en mi anterior entrada, hoy Antonio Orozco nos ha ofrecido su mejor versión en el Auditorio Rocío Jurado de Sevilla.

Sobre las 12 de la noche y tras haber actuado varios artistas invitados, comenzaban a brotar como voces de ultratumba los primeros acordes de "tu compañía", para acabar desenbocando en "aire en las espaldas", un tema muy melódico con el que abría el concierto que suponía su regreso a Sevilla tras su desastroso comienzo de gira en su ciudad.

Acompañado de mi hermano Antonio, al que le debo gran parte de mi gusto por la música, de mi hermano Sergio, de mi cuñada Nuria, y de varios amigos a los que tuve la suerte de encontrarme (destacar sobre todo a Andrés, con el que comparto mi gran devoción por Orozco, y con el que estuve constantemente intercambiado miradas durante el concierto), me disponía a disfrutar de este regalo que nos brindaba este caballero. Durante el concierto fue como si viera pasar mi vida ante mi, puesto que a Antonio lo descubrí en el año 2000, con tan sólo 9 años, con su primer disco "Un reloj y una vela", cuando apenas era conocido, y he ido creciendo a la vez que crecía su carrera musical, su prestigio y su fama, hasta llegar a ser uno de los artistas más reconocido a nivel nacional.

En su repertorio se podían escuchar desde sus clásicos como "devuélveme la vida" a dueto con La India, o "estoy hecho de pedacitos de ti", hasta los temas más conocidos de su último álbum como "qué me queda", "llévatelo" o "pasó", pasando por un dueto espectacular con Arcángel interpretando "ya lo sabes", e incluso un tema interpretado a ritmo de flamenco con la bailaora Sara Vega acompañándole. Un recorrido por su ya extensa carrera artística, con momentos de euforia, sentimiento y emoción.

Gracias Antonio, gracias por darlo todo cada vez que te subes a un escenario, por regalarnos todo tu cariño y simpatía, por hacer que te considere una parte más de mi vida tan indispensable como otra cualquiera, y por hacernos partícipes una vez más del talento artístico y personal que atesoras. ¡Va por tí, maestro!