A veces me siento bien contigo, porque a tu lado se ven las cosas de otra manera, pero la mayoría de las veces suplico para que de una vez te vayas y te olvides de mi para siempre. Te odio, porque a lo largo de mi vida me has privado de muchísimas cosas, y muchas de esas cosas son irrecuperables. Cuando apareces me vuelvo débil, apático, y no veo la manera de escapar de tus redes. He tratado mil formas de despistarte, comportándome diferente y siendo quien no soy, pero me reconoces al instante y vuelves a por mi.
Tal vez, aunque no me guste, tendré que aprender a tratarte, porque seguramente en lo que me resta de vida, serán muchas las veces que me reclames, y será mucho el tiempo que tenga que pasar contigo... soledad.
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